María del Rayo Calderón - Publico
La administración de La Primavera por el gobierno del estado ha sido ineficiente y poco operativa. Es tiempo de que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) evalúe la conveniencia del acuerdo de coordinación que transfiere a Jalisco las acciones de protección del bosque.
El 7 de diciembre de 1995, el gobierno de Alberto Cárdenas y la Semarnap, dirigida por la maestra Julia Carabias, firmaron el Acuerdo de Coordinación para Transferir la Administración del Bosque La Primavera, cuyas acciones de protección le correspondían al gobierno federal, por el decreto de 1980. Cárdenas consideró que Jalisco, con la coadyuvancia de los municipios colindantes y la Federación, podría ofrecer mayores garantías de sustentabilidad al bosque.
A doce años y medio de distancia, La Primavera ha sufrido formidables embates que ponen en riesgo su supervivencia. En 2005 aconteció el más terrible incendio de su historia avanzando sobre más de once mil hectáreas. En lo que va de 2008, dos incendios —en menos de tres semanas uno de otro— provocaron que dos mil hectáreas fueran consumidas por el fuego.
El área enfrenta otros gravísimos problemas, como la fragmentación y el cambio de uso de suelo, una inadecuada estrategia de reforestación, que ocasiona una baja sobrevivencia de las especies sembradas, además de que el Comité Técnico que preside el gobernador Emilio González, órgano de gobierno de La Primavera, está quebrantado debido a pugnas internas. Los pequeños propietarios, poderosos en lo económico y político, ejercen una gran presión para que se les permita el desarrollo de supuestos fraccionamientos “ecológicos”. Han desafiado a las autoridades con construcciones dentro del área protegida. Ni la Profepa ni los municipios se atreven a dar la orden de derribo, sabiendo que no tienen otra opción.
Existen importantes documentos de planeación estratégica para La Primavera: el programa de manejo publicado en 2000 y el Plan de Acción Inmediata de 2007, un documento de prospección sustentable que abarca un periodo de 30 años. Cuenta con la permanente investigación de los especialistas forestales de la Universidad de Guadalajara. A pesar de esto, el bosque no tiene rumbo, la operación de estos documentos guías es deficitaria porque muchas de las decisiones sobre su restauración han estado al margen del sustento técnico.
La falta de voluntad político-institucional e intersectorial es evidente, y hace del dicho “A río revuelto, ganancia de pescadores” una sentencia. La Conanp, órgano facultado por la leyes ambientales para resguardar las aéreas protegidas, debe intervenir para auditar la estrategia de política ambiental del gobierno del estado si este no ha logrado ejercer el liderazgo para encauzar las acciones de restauración, conservación, desarrollo y vigilancia, La Primavera debe volver a su original resguardo.
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