En Bugambilias, bombas a quienes denuncian tala

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Las casas de dos de las quejosas fueron agredidas; una sufrió un incendio menorDos mujeres que denunciaron la destrucción e invasión de bosque con fines inmobiliarios en el cerro de Bugambilias, en Zapopan, fueron atacadas ayer por la mañana.
La urbanización en el cerro de Bugambilias ha sido denunciada en varias ocasiones por los afectados. Foto: Marco A. Vargas

Dos mujeres que denunciaron la destrucción e invasión de bosque con fines inmobiliarios en el cerro de Bugambilias, en Zapopan, fueron atacadas ayer por la mañana, con bombas molotov arrojadas por desconocidos a sus hogares. No hubo lesionados, pero uno de los artefactos provocó un incendio menor.

Las agraviadas son Gladys Martínez Sombona y la contadora Rosario Bretón Sánchez, quienes interpusieron una denuncia penal para que se investigue a todos los miembros del Consejo Directivo de la Asociación de Colonos Ciudad Bugambilias, presidida por Rafael Padilla Siurob, a quien acusan de beneficiarse con el otorgamiento de permisos para la construcción de fraccionamientos en el área de cañadas: una superficie de casi 150 hectáreas de bosque considerada, hasta hace unos años, como zona de recarga de La Primavera, y cuya urbanización, según la Procuraduría de Desarrollo Urbano, viola las normas.

Las amenazas no son novedad para estas mujeres, quienes desde hace año y medio forman parte de Transparencia Bugambilias, una agrupación que comenzó con dos personas —Gladys Martínez una de ellas— al descubrir “los manejos irregulares del presidente de la asociación vecinal”, y que hoy cuenta con 1,500 adherentes. Hace cuatro meses, una camioneta propiedad de Bretón Sánchez fue incendiada a plena luz del día (16:00 horas) dentro de un fraccionamiento con vigilancia privada y patrullas municipales. Fue pérdida total.

Gladys Martínez narró a Público que desde el martes pasado, estando ella internada en el hospital, su esposo recibió la llamada telefónica de quien se identificó como “comandante de seguridad nacional”, y le dio a conocer que unas personas le confesaron preparar un atentado contra su esposa. “Le pidió que incluso me golpeara para tener pruebas y ellos poder proceder”. Esa misma persona le habló el jueves, a punto de egresar del hospital, y le dijo ser un amigo “que se había enterado de un atentado en mi contra, que mi vida corría mucho peligro y que no me apareciera por Bugambilias por varios días… lo que yo tomé como una amenaza más, que no creí”. Martínez le pidió a su esposo ir a casa.

A las 8:00 am, una bomba molotov fue arrojada al cuarto de las niñas y las cortinas se incendiaron. Las menores no estaban, y su esposo apagó el fuego. Diez minutos más tarde, otra bomba similar fue arrojada a casa de Rosario Bretón, sin que llegara al interior. Alguien de la seguridad privada, que por ahora protegen las oficinas de la asociación vecinal, le dijo: “Usted ya sabe de dónde viene esto”, en referencia a la mesa directiva que se niega a dejar el cargo (pese a una asamblea en que así se votó).

Gladys Martínez señaló por tal “a todos los miembros del consejo directivo” y pidió al Ministerio Público que se investigue los panfletos difamatorios e intimidatorios en contra de su persona. También dio cuenta a Derechos Humanos.

Ambas defensoras del patrimonio ecológico lamentaron que las amenazas hayan llegado tan lejos: “Eso habla de los intereses económicos en juego para callarnos”, repitió Gladys, quien por enésima vez solicitó a la autoridad municipal que intervenga. Con el alcalde Juan Sánchez Aldana, quien no ha recibido a los inconformes, ni ha acatado la propuesta de la Procuraduría de Desarrollo Urbano para suspender las obras, tienen una cita el 30 de agosto. Mientras, la urbanización avanza a paso rápido.

Guadalajara/Maricarmen Rello

http://www.milenio.com/guadalajara/milenio/nota.asp?id=640104


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