Dejan sin batería mitos sobre pilas

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Según investigadores de la UNAM y del IPN especializados en impacto ambiental, las campañas de reciclaje de pilas tienen argumentos infundados debido a una razón contundente: las baterías no contaminan.

Hace tres años, analistas de la Facultad de Química de la Máxima Casa de Estudios, encabezados por los académicos Benjamín Ruiz y Mario Maldonado, comenzaron un estudio sobre el daño al ecosistema ocasionado por los materiales que componen las baterías que comúnmente se ocupan para hacer funcionar las cámaras fotográficas, el control remoto, radios y muchos artefactos más.

Tras someter al producto en cuestión a una amplia gama de evaluaciones, los resultados arrojaron que la emisión y la liberación de líquidos contaminantes eran nulas.

Meses después, el Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) unidad académica del IPN que realiza investigación, difusión y servicios en medio ambiente y desarrollo sustentable— inició otro análisis, bajo la tutela de Guillermo Román.

Las pruebas químicas realizadas a pilas originales arrojaron restos de mercurio en una proporción menor de 5 mg/kg, cantidad que cumple con la normatividad más avanzada a escala internacional sobre el tema y que determina “cero peligrosidad en el ambiente”.

Adicional al estudio químico, el IPN concluyó que “el costo financiero de reciclado y/o confinamiento controlado de las pilas usadas resulta significativamente alto con respecto al beneficio de recuperar los materiales de las pilas.

“Hay una gran confusión de origen histórico. Se vincula las pilas con contenidos altamente contaminantes, porque en algún momento de la historia sí generaban altas cantidades de mercurio y cadmio.

“Las políticas ambientales actuales obligaron a la industria a realizar un cambio en los sistemas de fabricación y elaboración de las pilas. La contaminación que antes existía, ya no aparece”, asegura el investigador de la UNAM, Benjamín Ruiz, quien ha colaborado con la ONU como inspector de armamento químico durante la incursión de Estados Unidos en Irak.

A 60 kilómetros de Monterrey se ubica el único gran centro de confinamiento para deshechos peligrosos en el país: Residuos Industriales Multiquim (RIMSA), en el poblado de Mina, Nuevo León.

Ahí llega gran parte de las pilas que son recicladas en los centros de acopio distribuidos a lo largo del país —el DF es la entidad que cuenta con más módulos de recepción: un total de 270, a fin de ser sometidas a diversos procesos.

Empero, a decir de los especialistas, “se deben trabajar otros temas antes de meterse en la dinámica de reciclar pilas, dado que está científicamente comprobado que las pilas no contienen elementos agresivos al medio ambiente.

“El problema del reciclaje no es en el sentido de que deben tratar de recuperarse los materiales, sino cómo lo vamos a hacer”, asegura Ruiz. Según el análisis complementario del CIIEMAD, para poder reciclar 40% de las pilas, la inversión que se requiere es de 50 millones de pesos anuales, en gastos de acopio, procesamiento y transporte.

La recomendación de Guillermo Román es definitiva: “El mejor final que se le podría dar a una batería es tirarla junto con la basura inorgánica”.

EXCELSIOR / Javier Rodríguez L.

http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/temadeldia_nacional/dejan_sin_bateria_mitos_sobre_pilas/563989


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